Ostentar es propio de idiotas.
Demuestran con ello
lo poco que valen.
O quizás,
en verdad lo que ostentan
vale mucho más que ellos.
Se mire como se mire
ostentar es propio de idiotas.
10 de novembre, 2007
08 de novembre, 2007
Dios llama a cada puerta
Estaba a punto de terminar un relato cuando llamaron a su puerta. Lamentándose, se levantó de su escritorio y bajo las escaleras. Abrió la puerta y dos mujeres negras estaban plantadas en la entrada. Ellas se disculparon y él, delante aquella muestra de educación ya se temía lo peor. En aquel barrio nadie hablaba bien si no era a cambio de algo. Una de ellas sacó de su bolso un par de revistas donde salía una especie de Dios o Cristo en la portada. ¿Quién les ha dicho que Dios es tan feo?, pensó. Y empezaron a contarle que estaban vendiendo aquellas revistas y si él quería que se la mandasen semanalmente. Antes de que empezaran a coger carrerilla él las interrumpió diciéndoles que lo sentía pero que no estaba interesado. Las dos mujeres pidieron disculpas y se fueron. A él le sorprendió gratamente lo fácil que resulta librarse de Dios algunas veces. Cerró la puerta y subió las escaleras pensando en el fin de su relato.
06 de novembre, 2007
¿Futuro?
El devenir de las cosas
siempre es difuso.
Nadie sabe que le espera
detrás de cada esquina.
Puede que amor o algún policía.
Tal vez un recuerdo o un sueño.
O quizás con un poco de buena suerte
la siempre bienvenida muerte.
siempre es difuso.
Nadie sabe que le espera
detrás de cada esquina.
Puede que amor o algún policía.
Tal vez un recuerdo o un sueño.
O quizás con un poco de buena suerte
la siempre bienvenida muerte.
05 de novembre, 2007
El ciego que silbaba en el metro
Estaba de pie, descansando,
dejando que la escalera mecánica
le bajara hasta la andana del metro,
cuando oyó un silbido desafinado
que intentaba lastimosamente
entonar una canción irreconocible.
Buscó con su mirada
qué ser tan despreciable
podía estar turbando su bienestar.
La estación estaba llena
de personas andando
de arriba a abajo
y de izquierda a derecha.
Sólo un hombre estaba de pie
dentro de un círculo
marcado con adhesivo
donde se podía leer:
Tube Buskers Point.
Era un ciego que intentaba
ganarse un poco de dinero
moviéndose sin ritmo
pero con mucha pasión.
Allí fue, donde por primera vez,
sintió compasión
por el ser humano.
Y pasó por su lado
sin tirarle una sola moneda.
dejando que la escalera mecánica
le bajara hasta la andana del metro,
cuando oyó un silbido desafinado
que intentaba lastimosamente
entonar una canción irreconocible.
Buscó con su mirada
qué ser tan despreciable
podía estar turbando su bienestar.
La estación estaba llena
de personas andando
de arriba a abajo
y de izquierda a derecha.
Sólo un hombre estaba de pie
dentro de un círculo
marcado con adhesivo
donde se podía leer:
Tube Buskers Point.
Era un ciego que intentaba
ganarse un poco de dinero
moviéndose sin ritmo
pero con mucha pasión.
Allí fue, donde por primera vez,
sintió compasión
por el ser humano.
Y pasó por su lado
sin tirarle una sola moneda.
04 de novembre, 2007
03 de novembre, 2007
Ladrones de mazorcas
Después de saltar la verja,
Eric y los otros dos, corrieron campo a través
cruzando la enorme extensión de plantas de maíz
alejándose así de la casa principal
para acurrucarse unos minutos en silencio
evitando que el tosco campesino les advirtiera.
Pasado el peligro, Eric, el más decidido
intentó arrancar un par de mazorcas
pero la segunda se le resistió
y la gruesa rama que la sostenía
se rompió escandalosamente.
El ruido despertó a los perros
que, corriendo hacia ellos
invisibles entre las plantas,
como topos debajo la tierra,
empezaron a ladrar rabiosamente.
Los tres, asustados, empezaron a correr,
no sin antes hacerse con el botín,
en dirección opuesta a los ladridos.
Treparon por la pared de piedra
que marcaba el fin de la territorialidad
de la vasta extensión del campesino
alejándose del gruñir de los perros.
Y apartados de allí, los chavales
encendieron una fogata
y se les quemaron las mazorcas
pero ellos se las comieron riendo
y charlando muy satisfechos
de su pequeña victoria.
Eric y los otros dos, corrieron campo a través
cruzando la enorme extensión de plantas de maíz
alejándose así de la casa principal
para acurrucarse unos minutos en silencio
evitando que el tosco campesino les advirtiera.
Pasado el peligro, Eric, el más decidido
intentó arrancar un par de mazorcas
pero la segunda se le resistió
y la gruesa rama que la sostenía
se rompió escandalosamente.
El ruido despertó a los perros
que, corriendo hacia ellos
invisibles entre las plantas,
como topos debajo la tierra,
empezaron a ladrar rabiosamente.
Los tres, asustados, empezaron a correr,
no sin antes hacerse con el botín,
en dirección opuesta a los ladridos.
Treparon por la pared de piedra
que marcaba el fin de la territorialidad
de la vasta extensión del campesino
alejándose del gruñir de los perros.
Y apartados de allí, los chavales
encendieron una fogata
y se les quemaron las mazorcas
pero ellos se las comieron riendo
y charlando muy satisfechos
de su pequeña victoria.
02 de novembre, 2007
Los milagros no existen
Se podrían hacer todo tipo
de milagros para pulir
el mal gusto musical
de la gente.
Pero sería perder el tiempo.
Mejor pegarles un tiro a todos,
para que sus allegados aprendan.
de milagros para pulir
el mal gusto musical
de la gente.
Pero sería perder el tiempo.
Mejor pegarles un tiro a todos,
para que sus allegados aprendan.
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