y no derrames nada;
luego recoge los huevos,
las gallinas te están esperando;
peina el cabello del caballo
y cuando todo esto esté hecho,
te echas encima de los cerdos,
ellos sabrán qué hacer contigo.
y no derrames nada;
luego recoge los huevos,
las gallinas te están esperando;
peina el cabello del caballo
y cuando todo esto esté hecho,
te echas encima de los cerdos,
ellos sabrán qué hacer contigo.
Mireia no había encontrado las botas de agua que quería para cuando lloviese. Hacía unos días la lluvia le había estropeado los únicos zapatos que se había llevado para el viaje y como eran de mercado ya los tenía medio rotos. Pero ella se decía, con el optimismo propio de una joven soñadora, no volverá a llover más, mis zapatos aguantarán hasta el final. Y aunque se había quedado sin botas había encontrado un babero en forma de pulpo que pensaba regalar a unas amigas que esperaban un bebé, y aquello la reconfortaba.
Jordi era todo lo contrario de Mireia. Por eso se llevaban tan bien. Él estaba satisfecho tarareando mentalmente la melodía de la última canción que había estado escuchando por la mañana mientras intentaba escribir unas líneas de una poesía inacabada. Daba por sentado que nunca la acabaría y que tendría que tirarla a la papelera, pero no le importaba, había borrado tantas páginas que no le gustaban que ya estaba acostumbrado.
El bus tumbó a la derecha y cogió
El bus se detuvo y Mireia abrió los ojos. Estaban en su parada y no se habían dado cuenta. Cogieron sus cosas y bajaron las escaleras corriendo. El bus cerró las puertas tras de ellos. Los dos se echaron a reír por lo absurdo de la situación. Estaban a
de ser siempre el mismo
y hablar de lo mismo
y seguir siempre
escribiendo lo mismo.
pensando en los pobres
desgraciados que como yo
mejor busco otra expresión
qué tal desafortunados
no pueden entrar
en según qué lugar
a horas intempestivas
o no según se mire
sin que previamente
haya ninguna muestra
de mal comportamiento
o sucedáneo y sigo
de hecho no entiendo
y dudo que el que
en su momento
me privó de mi libertad
lo comprenda
como hoy en día
puedan ocurrir cosas
semejantes realmente
hay que ser un hijo
de la gran puta
mejor eso lo borro
que hay oídos finos
pieles sensibles
huevos diminutos
y amablemente apretados
hay que no sé
mejor cambio mi estratagema
es una pérdida inestimable
de tiempo dinero y gente
el llevar esta absurda
situación a tal extremo
a veces acortaría
unos centímetros
la poca dignidad que
les cuelga entre sus piernas
con el propósito
de indicarles qué
camino es mejor seguir
ay no eso hay que variarlo
si se pretende sacar
algún provecho económico
es preferible buscar
un trabajo digno
de las posibilidades
mentales y/o físicas
vamos mal vamos mal
si una mujer está enferma
mejor cuidarla en casa
y no sacarla de paseo
por la playa por el campo
o por los juzgados
cuida a tu prójimo
eso me suena a copiado
ya me he perdido
a quién iba dirigida
la puta misiva
mejor lo dejo
para mañana
ya he perdido
demasiado tiempo
estúpidamente
atentamente
uno de los tantos
marginados
temporales
es un niño cansado.
Le cuesta subir las cuestas,
ir en bici,
caer de los árboles.
No corre tras su perro,
apenas habla,
apenas anda.
Se encierra en su habitación,
se sienta frente al ordenador
y allí pasa sus horas.
El niño del futuro
es un niño cansado.