20 de maig, 2007

Durante los viajes uno no sabe qué hacer y se pone a pensar

De pequeño cuando iba en autobús
era divertido no me faltaba
compañía conocía a todos los chavales como yo y
juntos reíamos cantábamos y jugábamos
el tiempo pasaba y uno no se daba cuenta.

Con los 18 los viajes eran más asiduos
iba y volvía cada semana un par de veces o
más de mi pueblo a la gran ciudad y
todos los del autobús decíamos a nuestros padres
que íbamos a la universidad a estudiar
ya no conocía a tanta gente y
muchas veces no iba acompañado
el tiempo cada vez se hacía más evidente y
uno se daba cuenta de ello
aunque a veces la buena música lo disimulaba
la verdad es que los viajes eran bastante aburridos y
se volvían más duros si llevabas resaca.

Ahora no es que no pase el tiempo
si no que se ha detenido por completo
ya no se pueden sumar más años a mi longeva edad
no conozco a nadie aunque no me quejo
como alguien dijo la soledad es la mejor compañía
apenas recuerdo el verbo reír
el dolor de mi cuerpo se hace insoportable y
gasto mi débil pulso
escribiendo estas tonterías
para matar el tiempo
que nunca pasa.